EREs y ERTEs

La tendencia de las empresas es siempre efectuar todo aquello que multiplique sus beneficios. Ya lo dijo Henry Ford “Estoy en el negocio para ganar dinero, no para fabricar coches”.

Esta sinceridad choca con las ruedas de molino que nos quieren hacer tragar sobre la concordia y coincidencia de intereses empresario/trabajador.

Los empresarios lo que buscan de verdad es ‘hacer dinero’. Que haya coches, casas o software de calidad les es indiferente si no hay un nivel aceptable (usando como baremos su propia codicia y aspiraciones) de beneficio personal. Así en 2012 adaptaron la ley a lo que es la fórmula… ”si no gano ‘lo que quiero’ puedo despedir fácilmente a los trabajadores aunque eso les suponga la ruina total”. Un trabajador sólo posee su fuerza de trabajo para subsistir.

Los EREs y ERTEs por causas económicas acogidos a la última reforma laboral no hacen sino institucionalizar lo que ya practicaban de tapadillo muchas empresas: Sustituir puestos de trabajo ‘fijos’ por empleos precarios y temporales ‘de obra’ ; que tienen una compensación por despido mucho mas escasa y provocan una mayor inseguridad laboral en el trabajador.

Tomamos de ejemplo una estadística real de unas empresas del sector, para muestra un botón, que llamaremos TRON1 y TRON2. El nombre es ficticio pero los datos son reales. Podemos compara tipos de contrato en Bajas y Altas del mismo semestre. Se aprecia claramente el tipo de contratos que se pierden: Indefinidos a tiempo completo. Mientras los puestos de trabajo estable suponen un 70% de los puestos que se destruyen, más de la mitad de los nuevos puestos creados son de obra o servicio.

Gráfica de despidos

Gráfica de nuevos contratos

No queremos ser trabajadores empobrecidos. Como explicaban en prensa citando datos de Eurostat, uno de cada 5 trabajadores en España está en riesgo de pobreza. Ingresan menos de 865 euros al mes. Otra estadística, esta vez de Cáritas , exponía que el 53% de las personas que piden ayuda a la organización tienen alguien con trabajo en su hogar.

Tener trabajo ya no es sinónimo de no ser pobre. Esta realidad también sucede en nuestro sector